Todo tiene su final…

Fecha: 30-04-2019 10:49 PM


 

Gloria Cuenca

 

Existió una canción llamada así que se puso de moda. A mí me gustaba mucho. Cuando se es joven, se piensa, que las relaciones, los amores, los estudios, los gobiernos, las dictaduras, no se acaban. No hay un final.

 

Esa canción, maravillosa, no recuerdo de quien es, decía: “En la vida todo tiene su final..” con lo que nos ponía y pone en contacto con la finitud de nuestra existencia y de todo lo demás. ¡Parecía en esos años muy lejano, ese final!. Un buen ejercicio en contra del “ego” es pensar, que habrá el momento en que todos, nosotros, los de este momento y época, no estaremos. Sobrevivirán quienes dejan alguna huella. Sin embargo, solo Sócrates, Platón y Aristóteles, entre otros, llegan desde la antigüedad, a través de sus pensamientos y grandes tesis filosóficas. Mientras Nerón, Calígula, Hitler y Stalin, junto a otros de terrible historia, son recordados por sus maldades. ¡Tantas violaciones a los Derechos humanos!

 

Cuántos asesinatos y violencia contra los pueblos, sin libertades, ni comida, ni nada, todo en función de una ideología adocenada, fracasada y expulsada del Planeta, por sus propios pueblos. Quienes no creen en la existencia de otra vida y de la justicia divina, piensan casi siempre solo en el poder del dinero y el político. En oportunidades no se dan cuenta de que la vida pasa y muy rápido, de allí la pertinencia de la canción. El darse cuenta, el tener consciencia es fundamental. Deberían observar a su alrededor: Nombro dos casos: Aristóteles Onassis, multimillonario griego, dejó una hija, que murió muy joven, la nieta quedó heredera de esa fortuna. ¿Y, donde está Onassis? En el mejor de los casos, en el purgatorio, para nosotros los que creemos en la otra vida.

 

Para los ateos, verdaderos, -no aquellos que cuando se les aproxima  la muerte, por enfermedad u otra causa- piden a un cura o la salvación en la eternidad, a Nuestro Señor Jesús Cristo , estará vuelto cenizas o tierra. Otro caso patético, no tan “honorable” como Onassis, el de Pablo Escobar. Tuvo tantos millones que no se podían contar. Disfrutó mucho en la tierra y, ¿ahora, donde está? Igual que el primero. No creo que en el purgatorio, sí en el infierno.¿ Es muy dramático este recuento? No queda otra manera para ilustrar este relato. La canción, a la que aludo pone las cosas en su lugar: avisa, todo tiene su final. Muchas veces los humanos jugamos a ser inmortales, ¿se olvidan de la realidad? o “Como Dios”, así se sienten como en el cuento de Antonio Márquez Salas. Los humanos cuando se creen dioses  hacen un auténtico y verdadero desastre con sus vidas y especialmente, con las de los demás. Lenin, Stalin, Mao Tse Tung, Fidel Castro, ejemplos concretos de quienes han amargado y quitado la libertad- por décadas- la existencia de los seres humanos. ¿Y, ahora? Para mí están reunidos en la 5ta paila del infierno. ¡Que se cuide satanás, por que esos alumnos en conjunto pueden superar al maestro!

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