Y… ¡Nos taparon la boca!

Fecha: 28-06-2020 06:42 PM


Mucho antes de la llegada del virus más «democrático» que haya habido, porque nos tocó a todos, ya el régimen venezolano había tapado la boca a los medios. Sin mascarillas, solo con represión, abuso y amenazas.

Por Elsy Manzanares F. (*)

En el mundo entero nos mandaron a usar mascarillas para no contagiarnos del terrible virus, convertido en pandemia, que afecta al mundo todo, pero en Venezuela pretenden tenernos la boca tapada desde hace mucho tiempo, a pesar de que la información no contagia, pero la verdad hace daño a muchos, especialmente en tiempos de crisis.

Ya no es noticia para nadie que en el país los problemas de electricidad, agua y más recientemente combustible son graves, pero en estos tiempos son catastróficos y mortales, especialmente cuando tampoco hay medicamentos para palear la epidemia. El estado Zulia se presenta como el principal foco del coronavirus en el país gracias a la escasez crónica de agua que se suma a la carencia de insumos en los hospitales para prevenir la enfermedad y ni qué hablar, de tratarla. También cuenta con los desplazados —muchos de ellos, lamentablemente, contagiados—que regresan por esa frontera zuliana. Esta situación tampoco es exclusiva de ese estado occidental, pues estados como Bolívar, Monagas, Lara, Carabobo, viven igualmente las inclemencias de un régimen que en 20 años practicó la más grande corrupción de todos los tiempos, dejando a los venezolanos en una situación precaria para recibir un virus mortal que se desconoce a la fecha, cuáles son las verdaderas cifras de mortalidad en el país, a pesar de los múltiples esfuerzos que hacen los periodistas de los diversos medios, por informar.

La mejor vacuna que encontró el gobierno para esta catástrofe es la mascarilla, pero, la que tapa la boca a los periodistas y no les permite hablar con la verdad; como, por ejemplo, que en hospitales públicos muchas de las muertes causadas por el Covid-19 son certificadas por el forense como neumonías o enfermedades respiratorias porque esto es menos grave que declararlos muertos por el virus.

Solo entre marzo y abril pasado se registraron más de 40 agresiones a colegas que van desde 24 detenciones arbitrarias, impedimento al acceso a la información, impedimento a la libre circulación, amenaza, bloqueo al medio digital y hostigamiento, entre otras.

Mayo no fue diferente, según datos del CNP Caracas, hubo por lo menos 30 agresiones, sumando a las anteriores, desaparición de materiales.

En junio detienen arbitrariamente a los colegas, Marco Antoima y Mimí Arriaga, días después le dan casa por cárcel y el secretario general del Colegio Nacional de Periodistas (CNP) seccional Caracas, Edgar Cárdenas, denunció —en su momento—que el gobierno pretende condenar a estos periodistas con falsos delitos y sin derecho a la defensa. Hasta el momento no se conocen las causas porque a los abogados se les impidió acceder a los expedientes.

Espacio Público registra 556 violaciones a la libertad de expresión de enero a mayo, así pues, que los artículos 57 y 58 de la Constitución Nacional que garantizan el libre ejercicio, la libertad de expresión y comunicación libre y plural y además prohíben la censura, quedaron en el cementerio de la democracia.

Solo por estas alarmantes cifras, sin contar los padecimientos diarios de los venezolanos que van desde el hambre, pasando por la falta absoluta de atención médica, falta de transporte hasta lo más elemental para la vida de un país como son el agua y la luz, podemos decir que Venezuela está en el abismo político, económico y social.

A pesar de todo esto, los periodistas siguen buscando ventanas para abrir otros espacios y si bien esa hegemonía comunicacional anunciada, decretada y hecha por el régimen, es hoy una realidad, ni el miedo, ni las carencias, ni la censura, ni la persecución, ni las amenazas han logrado detener la voz del periodista venezolano que grita libertad por todos los espacios, creando así infinidad de nuevas formas de comunicación a través de portales, páginas webs y todo lo que las redes, hoy en día —y aún— nos permiten. Este es un ejemplo del coraje y el compromiso de nuestros colegas, valga entonces un reconocimiento a propósito de haber celebrado esta semana que pasó, el día del periodista. #VzlaNoMásCensura

(*) Miembro de Expresión Libre

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